martes, 9 de diciembre de 2008

Ejercicio sin título ni numeración


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Bajo un impreciso influjo
dando vueltas como polilla
ciega atraída Murciélago
por las vibraciones- siempre
sonoras -de una supuesta-
siempre- presa Revoloteaba
esa noche -también- imprecisa
alrededor de la luz rojiza
que emanaba del símbolo
inflexible de la naturaleza
de su condición de- Desesperado-
lo que era Una quimera de
proporciones inmensurables
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jueves, 4 de diciembre de 2008

Ejercicio lumínico n.391 Autorretrato en abstracción





Ejercicio n.201 en confabulación pero sin conexión aparente...





Atendiendo a la frase inconclusa que da vueltas como un insecto

desorientado Por el excelso espacio luz y solitud causa

del desvarío o interferencia acumulada puede ser de cómo

de un momento a otro intentó salir de esa circunvalación idiota

Implantada en su cerebro desde los primeros días aciagos

por no decir otra cosa de su existencia sin ánimo de ofender

raza o lo que de ella se diferencia o maldita sea Cristalina voz

de las eras que recuerdas con claridad nuestra proveniencia sin tal



miércoles, 19 de noviembre de 2008

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létrico u/fónico?



0.0

Ejercicio 029 Abstracción en pastel y mejorado entre """ x Photoshop

Las trampas de la natura/le(z)a perdida






Ejercicio 031 abstracción textual en diálogo con ejercicio sónico en pastel o

Una escalera dentro de una gota de agua desciende o perla có(s)mica


Aterrado no, en lugar equívoco

Colocado como por arte Sin magia

A la suerte echado sin lecho Agitado

En peligroso estado tal vez esperando

de la vieja luz que iluminará quizá

su camino A trazar, sorteando las

trampas que han instalado en su mente

Con su claridad y no otra un paso más

da, hacia lo que se teme oh luminosidad

que padecen los condenados ilustres



lunes, 17 de noviembre de 2008

Ejercicio n. 63 con repercuciones (alas)

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Las conspiraciones diabólicas,
contra el ser humano, entre
Dios y el Diablo, eran una realidad
sobre cortina muda...irrefutable ...
















Bloqueó su mente lo más/ que pudo para no verle/ en sus sueños
y… lo consiguió./ Tan sólo le vio en un par de ocasiones/ pero, como
siempre, sus asuntos/ eran más elevados que los suyos.



La patraña ya estaba consumada.

Cuatro duetos + un preludio circular/con trampas gramaticales (Ejercicio n. 8)

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En medio de un espacio
constituido por
corpúsculos sonoros

Coronado de alaridos

Perla en oscuro basural Su verso halló


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Desde cuándo nunca sin ser visto
deambulando ambulatorio nocturno

intentando dar con volante-insomne
las artes de la magia La conjunción

maestra Llaves del reino El conjuro
insaciado: ¡Dónde dónde! Espejismos

del delirio del despertar las campanas.
La mano salvadora... Lejos de la divinidad

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sábado, 1 de noviembre de 2008

Ejercicio n 09 (en pro-sa(greso )


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Primera parte








Tal vez nada tuvo sentido -como con casi todas las cosas del mundo civilizado. Ni siquiera su tragicómico final y las circunstancias que lo gatillaron. Todo parecía no ser más que un pretexto, como si los astros se alinearan en favor de una broma genocídica en su contra -una confabulación celestial, pensó en algún- fugazmente, claro- instante, fortuito, que truncaría la realización de una obra maestra -su obra maestra, en el amplio y sacrosanto sentido, como le llamaba en sus concéntricos paseos por las zahurdas de su mente, en perpetuo movimiento. Una vez en el exterior, decíale a sus amigos: Estoy a punto de parir -como una embarazada, idiotizada por la beatitud de su estado- mi obra maestra.




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Segunda parte









Se pasó casi toda la noche contemplando el firmamento, intentando descifrar de la muerte de las estrellas y el nacimiento de la geometría que se desprendía de semejante milagro cosmogónico, el signo encerrado que, según se decía, estaba destinado para la realización de su sino ineludible. Algo había allí y debía descifrarlo. El terrible escalofrío que precede a la epifanía recorrió todo su cuerpo. Debía irse. Encerrarse en el eriazo de su imaginación y esperar. Volvería con el rostro encendido. O en el peor de los casos, quemado por el sol del desierto: “Amén”-dijo, y partió.















Tercera parte









Llevó consigo tres cantimploras con tres litros de agua cada una. Tres. Y cinco lamentaciones. Ni un sólo bocado. Ayunaría durante tres días y tres noches. Tres. Y no llevaríase a la boca ni un solo alimento. Solamente tres cantimploras con tres litros de agua cada una. Y cinco lamentaciones. En medio del desierto esperaría, no al león ni a la serpiente, sino "la voz". Debía estirarse sobre una costilla durante el día y, durante la noche, mientras diminutas y fugaces líneas se dibujaban y desaparecían casi en el preciso momento en que ello sucedía, sentarse y esperar sin separar la mirada del astrológico espectáculo. Nada más. Y esperar…

En la tercera noche del tercer día…